Entro a leer las noticias en La Nación y noto algo muy peculiar: dos artículos de opinión seguidos. Uno es de Jacques Sagot . El otro es de Juan Carlos Hidalgo . A grandes rasgos, son dos escritores/opinólogos profesionales que comparten poco en común: uno es pianista, interesado en la literatura y en las cuestiones humanísticas. Altanero como egomaníaco, y un saprissista empedernido. El otro, por su parte, es especialista en política pública, melodramáticamente utilitario y consumido por la enfermedad think-tanquinera llamada Instituto Cato, el cual suena más elegante de lo que realmente es. Ah, y también es saprissista. Sí, estoy siendo injusto con ambos, porque ésa es mi debilidad. En realidad, ambos hacen puntos interesantes en sus discusiones, aunque la mayoría son fuera de contexto. Dentro de todo el aspecto mediático que involucra el quehacer periodístico, los opinólogos han entrado con fuerza (desmedida, tarjeta roja, diría Ramón Luis) en los medios de comunicación. Esto...
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