Mucho se ha hablado sobre Boxer, sobre cómo encapsula ese ennui treintañero del siglo XXI, sobre cómo The National nunca dejó de intentar de hacer música a pesar de llevar años y años en el anonimato, sobre lo difícil que les resultaba escribir canciones sin pelear por cualquier gancho, riff u obertura, o de cómo estuvieron a punto de abandonar todo en medio de la grabación del disco más importante musicalmente hasta aquel momento. El 2007 fue un año extraño. Sétimo siempre es raro, todos lo sabemos. Musicalmente, yo aún era muy inmaduro, y no conocía prácticamente nada de lo que conozco hoy. Sin embargo, aquel año fue cuando comencé a escuchar música por mi cuenta y a adquirir los gustos que me han formado paulatinamente. Ese año, sin que yo lo supiera por otros nueve años, The National lanzó Boxer, un álbum que los convertiría en una de las bandas indie más reconocidas en esa escena. También es un álbum que reconoce el esfuerzo de la banda en trabajar material de alta calidad, sin...
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