Es como Groundhog Day. Todos los 14 de setiembre, el presidente llega a la plaza Mayor de Cartago, al oeste de las Ruinas de Santiago Apóstol, dice algunas medias verdades en medio de un discurso recargado de patriotismo y de simbolismos que la gente no logra ni vagamente comprender (tampoco es que estén escuchando atentamente) y luego promete lo de siempre: un tren eléctrico, un hospital nuevo y la reconstrucción de la autopista. Luego, protestas a la cartaginesa contra el alcalde y el presidente, y se acabó otro 14 de setiembre, el más trascendente de nuestra historia, diría la administración de turno. Medio en broma y medio en serio, he comentado que esta llegada del presidente en las vísperas de la celebración del día de la Independencia, es como un memorial insultante para los cartagineses de la pérdida del estatus de capital y de su subsecuente caída al abandono, feudalismo y tribalismo en el que se encuentra hoy. Es como si los poderes de la República quisieran recordar este...
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