Muchas de las veces en las que me veo dominado por un pensamiento, han estado correlacionadas a un sentimiento y una canción. Así como no sé si existe algún significado psicológico comprobable, así estoy seguro de que, como mínimo, existe una correlación entre el significado inconsciente que una canción puede poseer y afectar mi estado de ánimo y el sentimiento que me abraza.
Esto habla más de mi relación con la música que sobre la manera en la cual conecto con mis sentimientos. Yo tomo muy en serio la clase de música que escucho, puesto a que dentro de todas las cosas, ideas y personas con las que interactuo, mis canciones favoritas son con las que mejor conecto e interorizo. Suena exagerado y hasta completamente banal, pues tener una conexión con una obra de arte popular es algo muy impersonal. Sin embargo, creo que de ahí he encontrado una de mis fortalezas: encontrarles un significado para mí.
Pero, ¿por qué? Cuando Matt Berninger canta "I have only two emotions/Careful fear and dead devotion/I can't get the balance right", es como si yo estuviera escribiendo esas mismas palabras. No podría imaginarme un mundo en donde eso no me sea verdadero, donde no pueda sentirme humano al escuchar a alguien más expresarse en esos términos.
En mi pequeño mundo, lo único que puedo agradecerle a esta fuerza misteriosa que me hizo ver la vida, es poder escucha la música que escucho. La valoro demasiado. Siento como si fuera mía. No voy a poder dejar de relacionar la música con fotografías de ciertos momentos de mi vida. Por ejemplo, recuerdo la primera vez que escuché el Funeral de Arcade Fire. Iba a empezar el último año del colegio, y no podía sentirme más perdido en mi vida. No le encontraba sentido a nada (algunas cosas nunca cambian), y sentía un gran vacío, como ese apesadumbrado sentimiento de estar cayendo. Luego, en el tele escuché Wake Up como por 15 segundos, y vi el nombre de la banda, así que me metí en línea y comencé a escuchar su primer disco. Fue amor a primera escucha. Apenas empezaron a resonar por primera vez en mis oídos las notas de Neighborhood #1 (Tunnels), fue como si mi alma estuviera llorando. Ese disco es una completa montaña rusa en medio de la oscuridad; nunca sabés para adónde te va a llevar, pero estás seguro de que va a ser emocionante. Cada una de las canciones de ese disco evocan una familiaridad muy peculiar, pues yo nunca había escuchado un disco así, pero al mismo tiempo era como si fuera la música de fondo con la cual mis neuronas trabajaban.
Luego, hay otros discos que relaciono con un momento en específico, no necesariamente la primera vez que los escuché. Cuando escucho Turn on the bright lights de Interpol, inmediatamente se me viene a la mente el parque Morazán en una noche de viernes, relativamente fresca, con el viento resoplando lo suficientemente fuerte como para que meciera mi cabello, y, en medio de todo el bullicio capitalino, yo, caminando sin rumbo, sólo con la copia de The Catcher in the Rye en mi bulto, a un par de meses de terminar el colegio. Si de algo tengo nostalgia, es de ese momento. Yo, dentro de mi completa ignorancia sobre el futuro, sin ninguna otra preocupación que caminar, escuchar a Paul Banks cantar "I had seven faces/Thought I knew which one to wear/But I'm sick of spending these lonely nights/Training myself not to care", y luego seguir quemando tiempo para llegar a mi casa a seguir en mi soledad.
Podría intentar lo que cada canción, individualmente, significa para mí, y fracasaría. Ni siquiera yo comprendo porqué tengo una relación tan cercana con la música que escucho. Tampoco pretendo intentarlo, pues ése el el mejor tipo de relación que se puede tener. Simplemente se siente bien. Se siente correcto. Everything in its right place.
Comentarios
Publicar un comentario